Cometer un error en una declaración de impuestos no significa automáticamente que Hacienda vaya a imponer una sanción.
Puede haber diferencias importantes entre presentar un impuesto fuera de plazo, declarar incorrectamente un ingreso, solicitar una devolución que no corresponde o incumplir determinadas obligaciones de facturación, contabilidad o información.
Además, hay una diferencia importante entre un recargo y una sanción tributaria.
Si un autónomo o una empresa detecta un error y lo corrige voluntariamente antes de recibir un requerimiento de Hacienda, las consecuencias pueden ser distintas a las que se producirían si es la Administración quien detecta primero el incumplimiento.
En esta guía explicamos de forma sencilla qué sanciones puede imponer Hacienda, cuándo puede existir una infracción tributaria y qué conviene hacer si se detecta un error o se recibe una notificación.
¿Cuándo puede Hacienda imponer una sanción?
Hacienda no puede sancionar automáticamente cualquier error cometido en una declaración.
La Ley General Tributaria establece que una infracción tributaria debe ser una acción u omisión prevista expresamente por la ley y que exista responsabilidad de la persona o empresa que la ha cometido.
También deben respetarse principios como la legalidad, la proporcionalidad, la responsabilidad y la tipicidad.
Esto significa que una declaración incorrecta no supone por sí sola que deba imponerse una sanción.
Por ejemplo, la propia normativa contempla situaciones en las que no existe responsabilidad sancionadora cuando el contribuyente ha actuado con la diligencia necesaria, como puede ocurrir cuando ha seguido una interpretación razonable de la norma o los criterios publicados por la propia Administración tributaria.
Por eso es importante analizar cada caso de manera individual.
Diferencia entre recargo y sanción de Hacienda
Aunque en el lenguaje habitual se utilizan a veces como si fueran lo mismo, un recargo y una sanción no son lo mismo.
El recargo puede aplicarse, por ejemplo, cuando una persona presenta voluntariamente una declaración o autoliquidación fuera de plazo sin haber recibido previamente un requerimiento de Hacienda.
En estos casos, la Ley General Tributaria establece un recargo del 1 % más otro 1 % adicional por cada mes completo de retraso durante los primeros doce meses.
Si han pasado más de doce meses desde que terminó el plazo de presentación, el recargo pasa a ser del 15 %. A partir de ese momento también pueden exigirse intereses de demora por el periodo que corresponda.
Cuando se cumplen las condiciones del artículo 27 de la Ley General Tributaria, este recargo excluye las sanciones que podrían haberse exigido por esa presentación fuera de plazo.
Por tanto, presentar tarde un impuesto no significa necesariamente recibir una multa.
¿Qué tipos de infracciones tributarias existen?
Las infracciones tributarias se clasifican en:
- Leves.
- Graves.
- Muy graves.
Pero esta clasificación no depende simplemente de si el contribuyente se ha equivocado poco o mucho.
La ley tiene en cuenta aspectos como la cuantía afectada, la existencia de ocultación, la utilización de facturas o documentos falsos, los errores en libros o registros y el uso de medios fraudulentos.
Por ejemplo, en la infracción consistente en dejar de ingresar correctamente una deuda tributaria, la propia Ley General Tributaria establece cuándo la conducta es leve, grave o muy grave.
Por eso no existe una única sanción aplicable a todos los errores fiscales.
¿Cuánto puede ser una sanción de Hacienda?
La cuantía depende del tipo de infracción.
En determinadas infracciones proporcionales, como dejar de ingresar una deuda tributaria que debería haberse declarado correctamente, las sanciones pueden situarse en estos porcentajes:
| Tipo de infracción | Sanción |
| Leve | 50 % de la base de la sanción |
| Grave | Del 50 % al 100 % |
| Muy grave | Del 100 % al 150 % |
Estos porcentajes no deben entenderse como una tabla aplicable automáticamente a cualquier incumplimiento fiscal.
Por ejemplo, en el caso de dejar de ingresar una deuda tributaria, la infracción leve puede sancionarse con el 50 %, mientras que una infracción muy grave puede alcanzar entre el 100 % y el 150 %, dependiendo de las circunstancias previstas legalmente.
Otras infracciones pueden tener multas de cuantía fija u otros criterios diferentes.
¿Qué errores pueden provocar problemas con Hacienda?
Existen muchas situaciones que pueden provocar una regularización, un recargo o, cuando se cumplen los requisitos legales, una sanción.
Entre las más habituales se encuentran:
- No ingresar correctamente una deuda tributaria.
- Presentar una declaración o autoliquidación fuera de plazo.
- Incluir datos incorrectos.
- Obtener una devolución que no correspondía.
- Solicitar indebidamente una devolución, beneficio o incentivo fiscal.
- Incumplir obligaciones contables o registrales.
- Incumplir determinadas obligaciones de facturación.
- No atender ciertos requerimientos de información de la Agencia Tributaria.
La consecuencia no es siempre la misma.
La Ley General Tributaria regula de forma individual cada tipo de infracción y establece requisitos, importes y criterios de graduación distintos en función de la conducta realizada.
¿Puede reducirse una sanción de Hacienda?
Sí, en determinados casos.
La Ley General Tributaria establece reducciones para algunas sanciones cuando se cumplen las condiciones previstas.
Entre ellas se encuentra una reducción del 30 % por conformidad en determinados procedimientos.
Además, puede aplicarse una reducción adicional del 40 % sobre la sanción restante cuando se cumplen, entre otros, los requisitos relacionados con el pago y con la no interposición de determinados recursos o reclamaciones.
Por ejemplo, si una sanción inicial fuera de 3.000 euros y pudieran aplicarse ambas reducciones:
- Sanción inicial: 3.000 €.
- Reducción del 30 %: 900 €.
- Importe restante: 2.100 €.
- Reducción adicional del 40 %: 840 €.
- Importe final: 1.260 €.
El ahorro sería de 1.740 euros respecto de la sanción inicial.
Este ejemplo sirve únicamente para entender cómo funcionan las reducciones. No significa que todas las sanciones permitan aplicar automáticamente ambos porcentajes.
¿Qué pasa si corriges un error antes de que Hacienda te requiera?
Corregir voluntariamente una situación fiscal puede marcar una diferencia importante.
La Ley General Tributaria establece que, cuando un contribuyente regulariza de forma voluntaria una declaración o autoliquidación presentada incorrectamente antes de recibir un requerimiento, puede quedar excluida la responsabilidad por las infracciones relacionadas con esa presentación, sin perjuicio de los recargos que puedan corresponder.
En el caso de declaraciones o autoliquidaciones presentadas fuera de plazo sin requerimiento previo, puede aplicarse el sistema de recargos previsto en el artículo 27 de la Ley General Tributaria.
Por eso, cuando se detecta un error, normalmente conviene revisarlo cuanto antes y comprobar cuál es la forma correcta de subsanarlo.
¿Qué debes hacer si recibes una notificación de Hacienda?
Recibir una carta o una notificación electrónica de Hacienda no significa necesariamente que exista ya una sanción firme.
Lo primero es identificar qué procedimiento se ha iniciado y leer cuidadosamente el documento.
Hay que comprobar qué hechos se atribuyen al contribuyente, cuál es el plazo para responder, si existe posibilidad de presentar alegaciones o recurso y si aceptar la propuesta puede dar derecho a alguna reducción.
También es importante conocer qué consecuencias tendría recurrir, porque en determinados casos presentar una reclamación puede hacer que se pierdan algunas reducciones.
Por este motivo, no conviene ignorar una notificación ni dejar pasar los plazos.
¿Se puede recurrir una sanción de Hacienda?
Sí, una sanción tributaria puede ser recurrida en los términos previstos por la normativa.
Ahora bien, antes de hacerlo conviene estudiar bien el expediente.
Recurrir puede ser adecuado si existen errores en los hechos, en la interpretación jurídica, en el procedimiento o en la propia cuantificación de la sanción.
Sin embargo, también puede afectar a determinadas reducciones ofrecidas por conformidad o pronto pago.
Por eso no es recomendable decidir únicamente en función del importe. Conviene valorar tanto las posibilidades de éxito como las consecuencias económicas de aceptar o recurrir.
Cómo reducir el riesgo de sanciones tributarias
La mejor forma de evitar problemas con Hacienda es mantener las obligaciones fiscales al día.
Presentar las declaraciones dentro de plazo, conservar correctamente facturas y justificantes, llevar actualizados los libros y registros y revisar la información antes de presentar un impuesto reduce considerablemente el riesgo de errores.
También es recomendable revisar cuanto antes cualquier discrepancia detectada.
Una pequeña equivocación corregida a tiempo puede tener consecuencias muy diferentes a un incumplimiento que permanezca sin regularizar hasta que Hacienda lo detecte.
Asesoría fiscal en Gandia ante notificaciones y sanciones de Hacienda
Las sanciones tributarias pueden variar mucho dependiendo del tipo de incumplimiento, del importe, de las circunstancias y del momento en el que se corrige la situación.
Por eso, antes de responder a una notificación o aceptar una sanción, es importante revisar bien el expediente y los plazos disponibles.
En Serra Piera Asesores, como asesoría fiscal en Gandia, ayudamos a autónomos, empresas y particulares de Gandia y La Safor a revisar notificaciones de Hacienda, comprobar posibles errores, preparar alegaciones cuando corresponda y estudiar las opciones disponibles antes de tomar una decisión.
Si has recibido una comunicación de la Agencia Tributaria o has detectado un error en una declaración, revisarlo a tiempo puede evitar que el problema se agrave.
